El crédito es la operación por la cual el deudor o prestatario (la empresa en este caso) puede disponer de hasta una determinada cantidad de fondos, pactada en la operación de crédito, a lo largo de un determinado plazo, que generalmente es de un año. Suelen instrumentarse a través de póliza, por lo que se conocen también como póliza de crédito o línea de crédito.
Este es el tipo de operación crediticia más adecuada para cubrir necesidades puntuales de liquidez: los primeros meses hasta tener ingresos por ventas; los meses de ventas bajas; cuando se alargan los plazos de cobro a clientes...
Los tipos de interés pueden ser algo más bajos que los de los préstamos y se pagan únicamente sobre las cantidades de las que se ha dispuesto en cada momento (algunas entidades cobran también algún interés, aun mínimo, sobre los fondos no utilizados).
Antes de solicitar una póliza o línea de crédito como fuente de financiación en la creación del proyecto empresarial, conviene analizar:
Adecuación al objeto de la financiación. El crédito es adecuado sobre todo para cubrir necesidades temporales de liquidez, de gasto corriente. No lo es para cubrir inversiones importantes a medio o largo plazo. En el plan de inversiones inicial debiera cubrir las partidas de gasto corriente de los primeros meses.
La previsión del grado y ritmo de utilización o disposición de los fondos. Lo adecuado es que su utilización oscile a lo largo del periodo concedido, a veces estará dispuesto el 100%, otras el 50, el 10, el 30... Que la media de utilización no sobrepase el 60 o 70% facilita enormemente que la entidad financiera lo renueve o incluso lo amplíe. Un buen plan de tesorería anual, detallado mes a mes, será la herramienta para este análisis.
Prever la devolución total al final del plazo concedido. En caso de no renovación con la que no puede contarse a priori- es necesario devolver la totalidad de la cantidad concedida; es lo que se llama financiación a corto plazo.
Analizar los costes que tendrá para la empresa: intereses según grado de utilización-, comisiones, gastos... y comparar esos costes en diferentes entidades y con los de otras posibles vías de financiación.