Una idea no tiene por qué ser una oportunidad de negocio. Pero si idea y oportunidad coinciden, la creación de una empresa puede ser viable.
Para saber si la idea emprendedora es una oportunidad de negocio hay que escuchar atentamente al mercado, testarla y tener en cuenta además otras variables como: la capacidad emprendedora, la existencia o no de una demanda suficiente y la posibilidad de disponer de recursos.