Una de las tres condiciones básicas de previabilidad de un proyecto empresarial consiste en el análisis de la capacidad emprendedora del promotor o grupo emprendedor. Aunque no existe un perfil ideal del emprendedor, sí se puede identificar algunas actitudes y aptitudes que favorecen al emprendedor.
Las aptitudes se refieren a las habilidades y conocimientos en los que se apoya el buen emprendedor, mientras que las actitudes apuntan las maneras o comportamientos del futuro empresario.
Éstas son algunas características que denotan capacidad emprendedora:
Creatividad
Capacidad organizativa
Capacidad de dirigir y motivar al personal
Capacidad de trabajo
Planificación
Resistencia a la frustración
Capacidad de asumir riesgos
Disponibilidad de tiempo
Capacidad de observación y análisis
Adaptación al cambio
Capacidad de establecer relaciones interpersonales en el entorno de la empresa
Capacidad de inspirar confianza a socios, colaboradores, clientes, proveedores, empleados, bancos...
Confianza en sí mismo e ilusión por el proyecto
Saber elegir a los colaboradores y formar un verdadero equipo
Capacidad para tomar decisiones
Iniciativa y espíritu innovador
Capacidad para organizar y coordinar medios económicos, humanos y materiales