El modelo organizativo hace referencia a la estructura, los puestos y funciones, los cauces de comunicación interna y de toma de decisiones, el estilo de dirección, el modelo de gestión de los recursos humanos, etc. Es un aspecto fundamental del negocio y condiciona totalmente los procesos de producción y por tanto la calidad del producto final o del servicio que se presta. La atención al cliente, la percepción que éste tendrá de la empresa, su imagen e identidad, y como consecuencia su posicionamiento en el mercado, también dependen de ello.
Elementos que condicionan el modelo organizativo a adoptar en cada empresa:
El volumen de negocio previsto inicialmente
La capacidad financiera para afrontar el gasto inicial de personal contratado
El sector de actividad, producción, servicios...
La complejidad o no, de la producción (productos tecnológicos, servicios muy especializados, etc.).
La venta directa al cliente o a través de intermediarios o distribuidores
La competencia existente
El tipo de clientes y el valor que le den al servicio y atención recibidos
Más del 90% de las empresas inician su actividad con una estructura mínima de entre uno y tres puestos de trabajo, incluyendo, la mayor parte de las veces, al propio promotor o promotores de la empresa con funciones tanto directivas y comerciales como productivas.
La estructura a definir en el plan de empresa puede ser muy básica, pero es conveniente que recoja las posibilidades y perspectivas de crecimiento a lo largo de los tres primeros años y el modelo en el que ésta se enmarca.