Cinco consejos para elaborar un buen plan financiero
Realizar un correcto plan financiero es una labor que implica un importante conocimiento de las herramientas financieras básicas. Ante todo hay que tener las nociones básicas de contabilidad muy claras, y hay que dominar la estructura y los diferentes componentes de los estados financieros de una empresa. Pero para construir un buen plan financiero es muy deseable contar con una sólida experiencia empresarial y sobre todo es esencial tener experiencia estimando variables y modelizando negocios.
Es muy común que el emprendedor que tiene que crear el plan financiero de su negocio tenga deficiencias en algunos de los puntos mencionados, especialmente en el último. No es habitual que el emprendedor haya modelizado financieramente alguna vez un negocio, por lo que le resulta una actividad especialmente difícil y compleja y en la que se siente muy inseguro.
Tras años revisando planes financieros de proyectos de creación de empresa de los alumnos de la escuela de negocios en la que colaboro habitualmente, me gustaría apuntar cinco consejos que pueden en cierta medida paliar ese, en ocasiones insalvable, déficit de experiencia que suponer no haber realizado antes una estimación de variables y una modelización financiera de una empresa.
Los cinco consejos son los siguientes:
1. Entender el negocio
Hay que convertirse en un pequeño experto en la industria concreta. Incluso si es un sector muy técnico es deseable aprender unos mínimos conocimientos que nos permitan entender el negocio. Esto hará que contrastemos y comprendamos toda la información que manejemos en la planificación. El objetivo es evitar que haya partes del proyecto que sean para nosotros una caja negra que sólo puede ser interpretada por el gestor del negocio o por un técnico de un área.
Conclusión: no se puede modelizar algo que no se entiende.
2. Utilizar el sentido común
Es muy habitual dejarse el sentido común fuera de la hoja de cálculo que estamos creando. Tomemos las hipótesis básicas del modelo usando el sentido común. Busquemos los argumentos que usaríamos si alguien nos rebatiese esas hipótesis para contrastarlos y ver si son argumentos sólidos o no. Al ir avanzando en la modelización miremos de vez en cuando hacia atrás y seamos críticos con lo que estamos haciendo. Es habitual tomar hipótesis de partida difícilmente defendibles o también desvirtuar las hipótesis iniciales al adentrarnos en el ejercicio de modelización.
Ejemplo: no tiene mucho sentido amortizar una maquinaria a 20 años sólo porque el prospecto que me ha dado el proveedor de la maquinaria me diga que la vida técnica esperada de la máquina sea esa. Independientemente de la vida técnica teórica de una máquina, la pregunta que posiblemente debería hacerme es: ¿pienso realmente que la máquina me permitirá seguir siendo competitivo dentro de 5 años?
Conclusión: es esencial utilizar el sentido común y ser muy crítico con nuestro modelo.