La certificación de la calidad es uno de los intangibles que proporcionan mayor prestigio a la empresa.
Este prestigio se traduce en el aumento o mantenimiento de la clientela, en credibilidad ante la sociedad en general y, en definitiva, en una mayor rentabilidad económica.
Mejorar la calidad de una empresa supone obtener ventajas competitivas a través de los siguientes logros:
Satisfacer nuevas necesidades de los clientes, adaptando las características de productos y servicios.
Responder a tiempo y con profesionalidad a todas las expectativas de los clientes.
Aumentar el valor que el cliente recibe con el producto o servicio que se le suministra.
Disminuir costes, principalmente asociados a la mala calidad, mediante la prevención.
Racionalizar la organización, mejorando sus procesos operativos y de gestión.
Mejorar la calidad del producto o servicio para reposicionarlo o acceder a nuevos segmentos de clientes.
Mejorar la percepción de calidad por parte del cliente.
Conseguir mayor fidelidad de los clientes, al aumentar su satisfacción y la cobertura de sus necesidades.