El presupuesto de tesorería es un estado financiero provisional imprescindible para la detección de dificultades de pago que pueden afectar de forma determinante a la buena marcha de las actividades de la empresa.
Para su elaboración se tendrán en cuenta las siguientes consideraciones:
La información necesaria se debe extraer del balance y de la cuenta de pérdidas y ganancias.
Se requiere el estudio del momento en que se produzcan los pagos derivados de gastos e inversiones y los cobros generados por los ingresos.
También se tendrán en cuenta otras entradas de dinero como las aportaciones de los socios, las entradas por préstamos concedidos, por subvenciones, por venta de equipos etc. y otras salidas de dinero procedentes de la devolución de préstamos.
Para ello se utilizarán los plazos de cobro y pago que se tengan establecidos con clientes y proveedores, respectivamente.
Conviene analizar otros elementos que puedan suponer una diferencia entre su periodificación en el balance y en la cuenta de resultados y su imputación en la tesorería. Como ejemplos de estas diferencias se pueden nombrar los siguientes: impuestos indirectos (I.V.A., por ejemplo) aplicables a compras y ventas, retenciones de impuestos en pagos de nóminas y pagos a profesionales, las aportaciones de los trabajadores a la Seguridad Social, etc.
No hay que olvidar incluir los efectos financieros de operaciones que se han desarrollado en ejercicios anteriores.