El análisis de la competencia se denomina benchmarking, una práctica empresarial que exige comparar los propios niveles de eficiencia con estándares externos. Su intención es la de identificar oportunidades de innovación y mejora, y facilitar la realización de cambios efectivos en la empresa que la lleven a alcanzar niveles de excelencia, mediante la corrección de los posibles desfases existentes y la optimización de los recursos disponibles
Este análisis de la competencia implica analizar el sector comercial en el que se ubica la empresa considerando los siguientes aspectos:
Localización del sector:
Pese a la creciente globalización de la economía la localización sigue siendo un factor importante a analizar, aún existen grandes clusters (masas críticas industriales que gozan de un éxito inusual en un determinado campo), que afectan en tres direcciones: incrementan la productividad, marcan la dirección de la innovación, y estimulan la creación de nuevos negocios dentro del cluster.
Estructura del sector:
Identificación, cuantificación y caracterización de
las empresas que integran ese sector
los proveedores
los clientes
los canales de distribución
Orientación del sector:
Estudio de tecnología, materiales de fabricación, procedimientos de fabricación y tendencias en la innovación.
Barreras de entrada:
Son dificultades existentes en un determinado sector para la entrada de nuevas empresas. Por ejemplo, la existencia de economías de escala, la inversión inicial necesaria, la diferenciación del producto, el dominio de los canales de distribución, la capacidad de negociación con los suministradores, etc.