En las primeras fases de vida de un producto se puede optar por aplicar dos estrategias diferentes:
Estrategia de descremación: Consiste en fijar un precio alto al principio, junto con una elevada inversión en promoción, para atraer la “crema” del mercado, para ir bajando el precio posteriormente.
Estrategia de penetración: Consiste en fijar precios bajos desde el lanzamiento del producto para conseguir lo más rápidamente posible la mayor penetración del mercado. Se aplica cuando:
El producto no constituye una novedad y puede ser imitado rápidamente.
La demanda es altamente sensible al precio: la reducción de precios puede incrementar de forma clara la demanda.
Existe la posibilidad de entrada de nuevos competidores.
Existen economías de escala: reducción de costes de forma sensible al elevar la producción.
Se pretende una recuperación rápida de la inversión.
Cuando se alcanza la fase de madurez del producto es recomendable fijar un nivel de precios similar al de la competencia, salvo que presente alguna característica diferencial destacada.
8. Otras decisiones relacionadas con el precio
Estas decisiones afectan a la configuración de la tarifa de precios: precios según compradores, descuentos, formas de pago, aumentos según servicios, etc.
Descuento y rappel: Son reducciones de precio utilizados con distintos objetivos, pero el principal es inducir la compra del cliente mediante dinero, unidades de producto, etc.
Forma de pago: Es una decisión fundamental que puede facilitar la venta del servicio. En muchos caos se trata de hacer accesible el servicio, facilitando la decisión de compra.
Otras cuestiones:
Fijar los precios de cada producto o servicio según dificultad en la producción o prestación, los materiales necesarios, etc.
Establecer distintos precios según áreas geográficas, teniendo en cuenta si se va a repercutir en el consumidor el coste del transporte, por ejemplo.
Variar de precios si se trabaja para intermediarios.