Existen diferentes estrategias aplicables a la elección de la marca:
Marca única:
Consiste en poner la misma marca a todos los productos de la empresa, aunque sean distintos entre sí.
Esta estrategia es positiva si se dispone de una buena imagen de marca, es más barata ya que con una sola campaña se promocionan todos los productos y el lanzamiento de un producto se verá beneficiado por la cobertura de la marca.
Es negativa si se comete un error con un producto, ya que todos se pueden ver afectados.
Marcas múltiples:
A cada producto que se lanza se le pone un nombre diferente destinado a un público diferente, como por ejemplo los diferentes nombres de perfumes de una misma empresa.
Segundas marcas:
Productos destinados a un segmento de mercado diferente del segmento a que se destina el producto principal de la empresa.
Alianzas de marca:
Acuerdos, temporales o permanentes, entre marcas que son complementarias, con el objetivo de mejorar la imagen y, en consecuencia, las ventas.
Marcas del distribuidor:
Marcas privadas o comerciales propiedad de las empresas distribuidoras y las marcas de productos genéricos (marcas blancas). Los distribuidores buscan fidelizar clientes.
Además de físicos, funcionales y psicológicos, existen otros atributos, entre los que se encuentran los servicios añadidos como preventa, posventa, garantía, facilidades de pago, etc.