El EFQM es un modelo europeo de gestión empresarial basado en los principios de Calidad Total, que puede ser utilizado para autoevaluarse y conocer los puntos fuertes y débiles, elaborar planes de mejora, visualizar la evolución de la empresa, así como base para la concesión del premio que la European Foundation for Quality Management otorga a las empresas en materia de calidad total.
Esta norma internacional promueve la adopción de un enfoque basado en procesos.
La manera de aplicar estos modelos de excelencia y por tanto EFQM consiste en realizar autoevaluaciones para comparar la organización frente al modelo de excelencia que ofrece EFQM y de esa manera detectar puntos fuertes y áreas de mejora, es decir, se detectan tanto aquellas cosas que se hacen como aquellas que no se hacen y se deberían hacer. Este modelo se puede aplicar a todo tipo de organizaciones, de cualquier tamaño y sector. Adoptar esos continuos procesos de autoevaluación como vía para trabajar de un modo más eficaz y eficiente es la recomendación de la EFQM para mejorar el rendimiento. Una vez que se tienen claros los puntos fuertes y a mejorar es hora de poner en marcha planes correctivos y de mejora, que serán objeto de seguimientos periódicos. Este proceso se repetirá cada cierto tiempo para ir mejorando cada vez más.
En los fundamentos del Modelo se encuentra el siguiente esquema lógico:
Determinar los resultados a lograr.
Evaluar y revisar los enfoques y su despliegue.
Planificar y desarrollar los enfoques.
Desplegar los enfoques.
El modelo consta de dos elementos principales:
Los agentes: Son el personal y los procesos que determinarán de que manera se obtendrán resultados
Los resultados: Son la consecuencia de la actividad de los mencionados agentes.